En algún momento, en Montañita, el único lugar al que la gente acudía para la fiesta nocturna era Caña Grill. La clásica "Montkaña bar band" llenaba el local, que en ese momento era sólo de arena, y la gente bailaba hasta el amanecer. Fue por esos años que, un inspirado barman, decidió poner el primer carrito de cocteles en la puerta del local, como para capturar a la gente que entraba o salía del local.
Hoy, alrededor de 20 carritos cocteleros llenan esa calle que ha sido denominada "La calle de los cocteles". Desde tempranas horas de la noche, los fines de semana, los cocteleros abren sus carritos, sacan sus sillas y ofrecen tragos de distintas variedades a quienes se animen a pasar un buen rato en la acera. Por 2.5 dólares uno puede disfrutar una caipirinha de maracuyá, un buen mojito, una piña colada, etc. Los tragos están para todos los bolsillos.
Comenzando la calle, El Poeta, uno de los primeros cocteleros, realiza coreografías de baile con los chicos que con él trabajan. Y es que la música no puede faltar. En cada uno de los puestos la gente puede gozar de la música que desee, teniendo la posibilidad de llevar su propio ipod y conectarlo. Y pensar que en un momento, Montañita funcionaba sin la calle de los cocteles. Hoy, eso sería imposible. Esperemos que estén con nosotros por mucho tiempo más.