Por: Ernesto Jiménez.
Así como por Montaña pasan miles de turistas provenientes de los países del norte, por el pueblo surcan siempre artistas latinoamericanos. Estos, que usualmente también venden sus artesanías, son formados en distintas prácticas, ya sea en alguna escuela o en la misma calle.
En lo que va del año hemos tenido los clásicos shows de malabares, fuego (con el Chamo, de Venezuela), títeres, monociclo, capoeira (Con Bamba, todos los domingos) y demás. A ellos se les puede encontrar, mayormente por las noches, compartiendo lo suyo a cambio de una colaboración simbólica del público.
Evoquemos ahora a algunos espectáculos pasajeros que ya no se encuentran con nosotros, pero que adornan sin duda las calles de algún otro lugar. El mejicano de la foto, por ejemplo, que pisó el pueblo hace un poco más de un año y soprendió por su carisma y dominio sobre la pelota. La Tribu; grupo de peruanos percusionistas que hace varios años iluminaban las calles de Montañita con sus repiques. Marcel, un colombiano que surcaba las calles en su monociclo, haciendo todo tipo de malabares, y que ahora se encuentra en Francia. A todos estos artistas y a muchos más les dedicamos este artículo.
Montañita necesita de estos artistas, vive de ellos. Son la fuente que alimenta la vida nocturna del lugar y que pinta de colores los alrededores de los restaurantes y hoteles. Gracias amigos artistas. La vena del espectáculo que llevan y que deja correr la sangre circense por sus cuerpos, nos llena de brillo por las noches y entretiene a más no poder.